
El hecho que el partido derechista ARENA haya aceptádo su derrota en los comicios recién pasados y pacíficamente entregára el poder al pardido FMLN de izquierda disipa completamente el fantasma autoritario de la derecha salvadoreña. Se le pueden cuestionar a ARENA sus políticas económicas, sus programas sociales o su politiquería polarizante, pero es, sin duda, un partido democrático y decidido a cumplir con los termios en los acuerdos de paz de 1992.
Las cuatro administraciones anteriores de ARENA han efectivamente trasferido el poder político pacíficamente, lo cual representa un logro excepcional y alentador para la naciente y anhelada democrácia en El Salvador.
Contrariamente, hay razones evidentes para dudar de que el FMLN sea un partido democrático y mas bien para creer que es una fuerza política violenta, intransigente e intolerante. Esto lo sustentan hechos, documentos oficiales, declaraciones y el alineamiento abierto del partido con el modelo cubano y bolivariano. Ese alineamiento le ha permitido al FMLN ser el único partido político latinoamericano que ha ganado decenas de millones de dólares vendiendo diésel mediante un acuerdo con Chávez.
En 14 años, vía numerosas escisiones y expulsiones, el Frente pasó de ser una alianza de centro-izquierda a ser controlado por el partido comunista. El FMLN hoy en dia vive la influencia de Hugo Chávez que se cree estadista y que confunde liderazgo con el interés que despierta su chequera de petrodólares para quien quiera convertirse en otro de sus cachorritos (ALBA). Un buen ejemplo de éste fenómeno es José Luis Merino, uno de los lideres militantes del FMLN, que al ver tantos dólaritos pasar ante sus narices no pudo contener su colita agitada alégremente con la esperanza de hacerse riquito también. Los señores Merino y Herbert Saca, pariente del ex presidente Saca, han sido señalados como los que controlan las sumas millionaras que estos pretenden usar para comprar la alianza con algúnos diputados corruptos de oposición.
En El Salvador la derecha no hizo una campaña de miedo, sino que simplemente manifestó un miedo real, sustentado en las expropiaciónes y censuras de Chávez en Venezuela, en el fraude inpune de Daniel Ortega en Nicaragua a quien llaman "El nuevo Somoza," y en las acciones de los grupos violentos del propio FMLN, que intimidaban al pueblo y amenazaban con incendiar el país si perdían los elecciónes.
En El Salvador la derecha no hizo una campaña de miedo, sino que simplemente manifestó un miedo real, sustentado en las expropiaciónes y censuras de Chávez en Venezuela, en el fraude inpune de Daniel Ortega en Nicaragua a quien llaman "El nuevo Somoza," y en las acciones de los grupos violentos del propio FMLN, que intimidaban al pueblo y amenazaban con incendiar el país si perdían los elecciónes.
El Salvador se encuentra en la balanza y son tres poderes los que por ahora predominan en esa nacion: el presidente Maurcio Funes; el FMLN; y la Mara Salvatrucha.

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